
El rumano en lo alto de la grúa
TELEPRENSA.- "¿Puedo fumar, puedo fumar?", con esta pregunta terminaba su aventura un extranjero, de posible origen rumano que ha tenido en vilo a los vecinos de la capital, tras subirse a una grúa de la calle Navarro Rodrigo y amenazar con tirarse de ella. Ha bajado por su propio pie, ha paseado como los toreros, e incluso ha recibido el aplauso de algunos de los vecinos que han visto desde la calle todo lo que ha pasado. Unas horas antes, una pelea ha provocado todo.
Según contaban algunos de los trabajadores del Mercado Central de Almería, el hombre habría iniciado una pelea en el centro médico de la calle Gerona, con el hijo de una vendedora de cupones que trabaja en la Plaza. Desde allí habría perseguido a este joven, llegando a la altura del bar Barea, donde habría cogido un servilletero, arrojándoselo a la cabeza.
En ese momento, el joven entró en el Mercado Central, cuenta una de las encargadas del bar Habibi, para llamar a la Policía Local, sin que apareciera nadie.
Mientras tanto, el "suicida", como se pensaba en un primer momento, aprovechó para desaparecer, subiéndose a la grúa de una de las obras que se están realizando en uno de los edificios de la calle Navarro Rodrigo, la misma donde se encuentra la Diputación Provincial de Almería, y a escasos metros del Mercado Central. Allí ha ascendido poco antes de la una de la tarde, ante la mirada de los trabajadores, que pensaban que se trataba de uno de los montadores, y allí ha permanecido hasta poco después de las dos.
En medio, nervios, gente que no sabía que iba a ocurrir, y la llegada de la Policía Nacional, "Policía, Policía, donde estaba antes la Policía", gritaba desde la grúa el hombre. Los Bomberos han acudido, como lo ha hecho el 061, a la espera de cualquier acción, pero las escaleras de sus camiones se quedaban cortas para llegar a la altura del hombre, por lo que han tenido que permanecer en la calle. A la espera.
Y, finalmente, por su propio pie, el hombre ha bajado, entregándose a la Policía Local, gritando contra España, y preguntando finalmente "¿Puedo fumar, puedo fumar?". Tal "ingenio" le ha valido el aplauso de unos cuantos, aunque también la detención, aunque, por su cara, tal vez a él le haya compensado.