
El presidente de FAAM, Sola; la diputada de Igualdad, Sola, y la presidenta de Luna, Pérez
TELEPRENSA.- Las barreras mentales sobre la sexualidad de las personas con discapacidad son aún enormes pero si además, hablamos de sexualidad femenina, entonces se convierte en un abismo. La sociedad en general, y más aún los familiares, suelen ser reacios a aceptar que una persona con algún tipo de minusvalía, ya sea física, intelectual o sensorial, pueda tener independencia en su vida y sobre todo que pueda vivir una sexualidad como la de cualquier otra persona. Pero es posible, y no sólo es posible sino que además es recomendable porque una mujer con discapacidad tiene el mismo de derecho que cualquier otra a mantener relaciones sexuales, a recibir consejo sobre planificación familiar, a ser madres, y en definitiva tienen derecho a ser autónomas en la toma de decisiones. Por este motivo, la Asociación Luna para la promoción de la mujer con discapacidad, dependiente de la FAAM, ha organizado, en colaboración con la Diputación Provincial de Almería, las I Jornadas sobre "Sexualidad en la mujer con Discapacidad".
Con la celebración de estas jornadas se pretende dar un paso más hacia ese objetivo común que es normalizar la sexualidad de los discapaciatos, eliminar tabúes y falsas creencias como que las mujeres con discapacidad son "aniñadas" o deben estar relegadas al ámbito familiar, "como pasaba hasta ahora", tal y como señala la presidenta de Luna, María Jesús Pérez.
Pero la sexualidad de una mujer va mucho más allá de las relaciones íntimas o la maternidad. Dentro de la sexualidad femenina entran otros aspectos como las revisiones y el control sobre el buen estado de sus órganos reproductores; y en este sentido "se violan todos los derechos como mujer" de las discapacitadas. Según relata Pérez, el instrumental médico es inaccesible, los mamógrafos no bajan lo suficiente y las camillas de exploración ginecológicas son excesivamente altas, dos tareas muy simples para cualquiera pero que pueden suponer un shock enorme para una mujer con discapacidad. Por ejemplo, explica Pérez, si una mujer en silla de ruedas tiene que visitar al ginecólogo, necesita que cuatro celadores estén presentes para levantarla, cogerla en peso, ponerla en la camilla y colocarle las piernas en el sujetador para la exploración, con lo cual "se viola totalmente toda su intimidad". Por ello, jornadas como estas que ahora se organizan lucharán para hacer que cada vez las mujeres con discapacidad puedan tener mayor autonomía de sus vida y por tanto de su sexualidad.
El acceso a estas jornadas es completamente gratuito y está abierto a cualquier ciudadano o ciudadana interesado. A tal efecto, el plazo de inscripción permanecerá abierto hasta el próximo día 24 de noviembre.