Un centenar de desnudos y ensangrentados contra la industria peletera
25 de Enero de 2009 19:14h
El objetivo de los participantes del acto, que no temen al frío o al pudor, es concienciar a la gente que no hay nada elegante en usar pieles de animales, y sí mucha crueldad y egoísmo.

Imagen de la protesta
BARCELONA.- Hoy día no es necesario matar animales para vestirnos con su piel o pelo. Los animales necesitan su piel, nosotros no.
Millones de zorros, visones, nutrias, mapaches, linces, chinchillas y otras especies como perros y gatos son criados en cautiverio o atrapados de manera cruel para despojarlos de sus pieles una vez son sacrificados, o incluso antes, como ocurre muchas veces en las granjas peleteras en China. Nada justifica el uso de pieles de animales. Hoy en día podemos abrigarnos con otro tipo de materiales e incluso, lucir realmente elegantes y a la moda.
El 85% de la producción europea de piel es originaria de animales criados en granjas* (*fuente: asociación europea de productores de piel).
Los animales criados para convertirse en abrigos pasan toda su vida hacinados en diminutas jaulas. Algunos se vuelven locos por el confinamiento y desarrollan actitudes neuróticas como dar constantes vueltas alrededor de su jaula. Algunos animales se automutilan tratando de escapar o se canibalizan entre ellos por las condiciones de hacinamiento.
En las granjas peleteras los animales son matados generalmente por electrocución anal o genital, para no dañar sus pieles, lo que les causa el terrible dolor de un paro cardíaco mientras están todavía conscientes. Otros métodos de matanza son romperles el cuello o ahogarlos. En ocasiones las pieles les son arrancadas mientras los animales están aun vivos.
Para hacer un solo abrigo de piel, se necesitan 20 zorros, 60 conejos, 70 visones, o de 120 a 300 chinchillas.
En Europa, España es uno de los principales países en manufacturar pieles, junto con Grecia, Italia y Alemania. Y uno de los que más consumen pieles, aún siendo uno de los países europeos más cálidos. Las granjas peleteras se concentran en Galicia y en Catalunya.