
Javier Salvador, teleprensa.es
Hace unos días un empresario almeriense, por cuenta y riesgo de su propio bolsillo, trajo a Almería a cuatro de los mejores coach del circuito nacional. Dos de ellos, Jordi Suriol y Carlos Rey, no juegan ya en la división de las sesiones en las que se reúnen varios empresarios de distintos sectores para compartir los costes de una formación ciertamente cara, pero la relación que une a Suriol con Paco García, del MC San José, rompió esa especie de muro de Berlín que separa a las empresas almerienses de determinados conocimientos. Para que nos hagamos una idea del calado de la reunión la apertura corrió a cargo de Pedro Manuel de la Cruz, director de La Voz y el cierre lo puso Antonio Pérez Lao, presidente de Cajamar, es decir dos líderes en sus respectivos sectores.
A este tipo de sesiones se acude para poder coger una serie de ideas, fórmulas para aplicar procedimientos y mejorar tu empresa o aprender a ser mejor directivo. A mi, particularmente, me gusta hacer simulaciones y aplicar este tipo de conceptos a la ciudad en la que vivo, porque soy de los que creen que si todo crece, si todo mejora, seremos más los que obtendremos un beneficio de lo aprendido.
Para que nos hagamos una idea, las empresas ya no se dirigen por objetivos, sino por misiones y para ello es necesario que en cada organización exista un líder y éste tiene que saber conciliar su tarea con el resto de su vida para contar con un equilibrio que le haga ser mejor.
Este razonamiento es aplicable a una casa, una familia, una empresa, un partido político o una ciudad. Y pensando en esos términos me quedé con una de las claves, una tan sencilla como saber visualizar nuestra realidad, nuestra capacidad objetiva.
Podemos soñar, que no es nada malo, pero debemos ser muy conscientes de dónde estamos y hasta donde podemos llegar con lo puesto. Asumir cuáles son nuestros puntos fuertes, los débiles y, sobre todo, cuándo se produce nuestro punto de incompetencia, que lo tenemos todos porque nadie es maestro en todas las materias.
En Almería, ya gobernase el PSOE o el PP, que son los únicos que lo han hecho hasta ahora aunque han tenido ayuda de IU y Gial, y por tanto les considero corresponsables de las carencias y los aciertos, se ha dirigido sin misión y con una carencia absoluta de valores, un hecho que invalida a cualquier aspirante a líder.
Si por un momento imaginásemos una pirámide de las cosas importantes para el político actual en lo más alto pondrían al equipo de gobierno y su gestión, la ciudad y al final al ciudadano, cuando para darnos cuenta de la realidad en primer lugar tendría que estar el ciudadano, en segundo la ciudad y en el último el equipo de gobierno, las personas que tienen que mover la máquina que hace posible las misiones, aunque primero deban encontrarla.
Publicado en La Voz de Almería el domingo, 1 de noviembre de 2009