
Javier Salvador, teleprensa.es
Asempal, la principal asociación de empresarios de Almería se enfrenta hoy a un hito histórico, y ese hecho fundamental afecta a su credibilidad. Hace ya algún tiempo, cuando el Parque Tecnológico e Industrial de Almería intentaba hacerse con el deshabitado edificio polivalente del Toyo, la organización empresarial salió al paso diciendo que ellos también lo querían. Estaba claro que un ayuntamiento del PP no le iba a dar cuerda a un proyecto del PSOE por mucho que se tratase de una idea que, en verdad, puede hacer de Almería un referente real en algo y no maestrilla de todo, pero cabía la esperanza de que se impusiese el sentido común y que por un momento se olvidasen las siglas de los partidos y se mirase sólo el nombre del beneficiado, que en este caso era Almería y, además, una salida de extraordinaria valía para el mismo Toyo. Lo quieran o no, lo mejor que le puede pasar a la urbanización creada para los Juegos del Mediterráneo, que empezaron y acabaron en 2005, era precisamente que se convirtiese en la ciudad del PITA.
En aquellos días de las dos ofertas por el polivalente, PITA y ASEMPAL, corrían rumores de que la interposición de la organización empresarial no era más que una cortina de humo. Un favor que le hacían los empresarios al PP para quitarle de encima el difícil envite que tenía sobre la mesa. No podían permitir que un proyecto del PSOE se adjudicase el tanto.
Asumir aquella teoría era tanto como decir que la organización empresarial almeriense fue manipulada o se dejó manipular.
Bueno, para ser más correctos, no se trataba de la organización, sino de los empresarios concretos que estaban al frente de la misma en ese momento que, mira por donde, son los mismos que están ahora.
Es cierto y nadie se atreve a decir lo contrario que la situación ha cambiado, pero aquí, en Londres, París y Miami, pero también es cierto que eso no debe afectar mucho a la organización empresarial, pues que sepamos, tiene los mismos empresarios asociados o más y sigue cobrando las mismas cuotas o más. También es cierto que ahora más que nunca necesita ese centro empresarial del mediterráneo donde formar, orientar y dar servicios, porque este es el momento en el que más lo necesitan, ya que toda empresa tiene que aprender a vivir en un contexto mucho menos inflado. Es decir, resulta poco creíble que la decisión de Asempal con el Toyo tenga que ver con la caída de Lehman Brothers o cualquier otro macro efecto de la crisis, porque tampoco es cierto que tendrán más dinero u oportunidades desde el día que digamos eso de que terminó la crisis.
Asempal anunciará hoy si se queda o no con el edificio, aunque algún periódico, La Voz de Almería en concreto, ya adelanta en su edición de hoy un secreto a voces, es decir, que no se lo queda. Y es más, si hubiese existido en algún momento un mínimo interés por el edificio, no se hubiese mariconeado con esta historia durante años. La prueba es que mientras ayuntamiento y empresarios deshojan la margarita, al PITA le ha dado tiempo a hacerse un edificio puente en el campus de la Universidad de Almería, una incubadora de tecnología que está a pleno rendimiento. Eso dicen.
El problema al que se enfrenta hoy Asempal es muy distinto, pues se trata de defender su credibilidad y no de hacerse con un edificio. No todos los empresarios son afines al PP, y no todos van a entender que desde hoy se acuse a la organización empresarial de bailar un tango con el alcalde de Almería para darles envidia a otros pretendientes que había en el salón.
El problema generado por Asempal no es al ayuntamiento, es a la ciudad, a los almerienses y por encima de todo a El Toyo, que también es de los almerienses y que se ha convertido en ese piso para alquiler que compramos en época de bonanza y que ahora no hay forma de colocarle a nadie. Mientras tanto, la hipoteca la pagamos entre todos.
Asempal se ha metido en política y ahora tendrá que asumir sus responsabilidades políticas si de verdad quiere que se le estime como algo al margen de los partidos.