
Javier Salvador, teleprensa.es
Hoy, a las once de la mañana está prevista la comparecencia ante los medios de comunicación del equipo de Gobierno de El Ejido y del secretario general del Pal, José Añez. Hoy es el día en el que toca coger el toro por los cuernos, dejarse de medias tintas y no pensar en que la estrategia a seguir no puede dar la sensación de estar marcada por los acontecimientos, porque sí, en estos momentos son los acontecimientos los que marcan la agenda.
El Pal ha fallado en la gestión de esta crisis, porque el silencio no es un buen aliado cuando te están zumbando por todas partes. Puede que sea la más apropiada para el abogado que tiene encargada la defensa del alcalde de El Ejido, Juan Enciso, pero no es la más indicada para el Pal como partido, y mucho menos para hacer frente a su compromiso con la gente que les votó, tanto en el poniente almeriense como fuera de él.
Quizás sea ahí donde radica todo el problema, que el partido de Almería no ha sabido diferenciar lo que debe ser su respuesta de la defensa de su líder, Juan Enciso, cuando son cuestiones muy distintas y de muy diferente solución.
La pérdida de Huércal Overa puede entenderse como un mal menor, y hasta reprocharles que se marchan cuando se han acabado los meses de pampaneo en empresas públicas que garantizaban un sueldo mensual, pero la marcha de Gerardo Palmero es distinta, porque ayer se vio a un hombre honrado, capaz, convencido del ideal que defendía pero totalmente sobrepasado por las circunstancias.
Tampoco se entiende que después de salir Añez de la Diputación y siendo concejal de El Ejido, no se le hiciese hueco inmediatamente aunque sólo fuese para demostrar que no dejan tirados a los suyos.
Y es más, seguro que no existen esas fisuras, pero hasta eso lo hicieron mal.
El asunto Juan Enciso está en los juzgados y él en la cárcel. Es una realidad muy dura de aceptar para aquellos que confían ciegamente en su inocencia, pero esos mismos no pueden pecar de inocentes cegándose con una cuestión que escapa de sus manos, de su ámbito de influencia, porque se trata de algo que ellos no pueden arreglar.
El Pal tiene a las once de la mañana de hoy algo más que una oportunidad. Se trata de un tren que sólo va a pasar una vez más por su parada y si se suben a él, reaccionan y plantan batalla aún podrán conservar algo de ese partido para cuando Enciso salga de la cárcel, porque tres fugas en tan poco tiempo, cuando son tan pocos los que consiguieron actas de concejales con un esfuerzo realmente titánico, es mucho más que una crisis o una consecuencia lógica de un golpe tan duro como la Operación Poniente.
Sí, la Operación Poniente, esa misma que para muchos vecinos de El Ejido sigue siendo una farsa, una maniobra contra su alcalde, pero que quieran o no verlo acumula miles de folios instruidos en un sumario que debe contener acusaciones tan graves como para no dejar que el alcalde pasase la Navidad con sus hijos.
Esto no quita que al final Enciso sea declarado inocente de todos los cargos o que su defensa esté convencida de que la medida judicial es desproporcionada, pero los lamentos no van a cambiar la realidad, la privación de libertad de Enciso. Ahora bien, lo que si puede cambiar a partir de hoy es que el Pal y El Ejido sean el relleno de ese saco de boxeo en el que todos practican, pero desde luego que no será con declaraciones de unanimidad y defensa sin fisuras de la honorabilidad del alcalde encarcelado, ese no es el problema de hoy. Hoy toca plantar cara o morir y si hay que enchufar el ventilador antes de tiempo, pues sea, que corra el aire.