
Javier Salvador, teleprensa.es
El PSOE ha obligado a todos sus cargos electos, concejales y alcaldes, a hacer público su patrimonio personal. De esta manera los ciudadanos podemos saber lo que tenían antes de entrar a tener ocupaciones que pagamos entre todos y lo que tienen a la hora de dejarlo. En el fondo de la cuestión está la guerra de Juan Antonio Segura Vizcaíno, parlamentario y secretario de Política Institucional del PSOE, con Gabriel Amat, alcalde de Roquetas de Mar y presidente del PP en Almería, para que se lance al ruedo y muestre lo que tenía antes de ser concejal de urbanismo de Roquetas de Mar y lo que atesora ahora que es alcalde desde hace ya unos cuantos años. El alcalde de Roquetas, viejo zorro en esto de la política, no le quiere dar el gusto a Vizcaíno para no levantar comentarios, envidias o sospechas, pero esta cantinela aguantará hasta el mismo día de las elecciones municipales.
El PP creía que el PSOE no sería capaz de llevar a cabo esta operación para que no se supiese lo que tiene Antonio Cantón, concejal, gerente del Patronato de Turismo de Almería y candidato seguro, pero aún no confirmado públicamente, a la alcaldía de Almería por el PSOE. Algunos muchachuelos cercanos al actual alcalde, Luis Rogelio Rodríguez, le aseguraban que sería demoledor cuando ellos en plena campaña sacasen un amplio dossier con todas sus propiedades y operaciones mercantiles.
Para quien no lo sepa aún, Cantón fue quien fundó Jazztel, luego pasó a crear Xfera, hoy Yoigo, y Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid, le fichó por 1.000 millones de pesetas al año para aquel cometido.
Lo hizo, además, el mismo año que se llevó a Zidane al Madrid por la misma cantidad y en los mentideros de la capital del reino se decía que el empresario de la casa blanca española vacilaba a la peña con que se había llevado a los dos mejores delanteros del mercado, uno en el fútbol y el otro en la empresa.
Cantón es almeriense, hijo de una familia humilde de la calle La Unión, que se fue a estudiar ingeniería de telecomunicaciones con una beca, es decir, como todo aquel que quería estudiar carrera en aquellos tiempos y no tenía a un padre que fuese jefecillo local del movimiento. Fue brillante en los estudios y luego en su trayectoria profesional. Ahora quiere ser alcalde porque dice que en cuatro años es capaz de hacer de Almería una San Sebastián del sur.
¡Que lo haga!
Por primera vez vamos a tener un alcalde rico, de esos que llegan al poder y no tienen que trincar para justificar sus desvelos.
¡Abajo los tiesos!
Si tenemos un tipo en capilla que tiene ¡once millonazos de euros! en propiedades y pasta para enterrarnos vivos ¡joder! ése es el que interesa y no uno que a lo más que llega es a hacer un choto al ajillo en una asociación de amas de casa.
Parece mentira que desde el actual equipo de gobierno se urdan artimañas para intentar desacreditar a un tipo por haber conseguido honradamente, con su trabajo, eso a lo que ellos sólo pueden aspirar desde los cargos públicos.
¡11 millones de euros!
Pero si eso no es para criticarle, es para hacerse amigo suyo y que pague todas las cenas.
¿Imaginan a un candidato que pueda pagarse su propia campaña?, ¿Qué no tenga que ir mendigando en cenas con empresarios cheques al portador o sobres en negro a cambio de favores futuros?
Eso es lo que nos hace falta. Y si quiere hacer de Almería una San Sebastián del sur ¡que lo haga! Que mejore la tapas pero que, por favor, no nos haga hablar en euskera, es la única condición que le podemos poner a él y a sus ¡Once millonazos de euros! Y todos ganados antes de los cincuenta.
Yo no sólo lo quiero como alcalde, lo quiero como padrino de mis hijos ¿imaginan los regalazos de navidad que debe hacer este tipo?
¡Abajo los tiesos! Y ¡Vivan los alcaldes ricos para Almería!
Que no, que el hecho de que Antonio Cantón sea rico no nos quita el sueño, todo lo contrario, nos va a permitir dormir tranquilos si llega a la alcaldía porque tendremos la certeza de que las mansiones en barrios pijos se las compra con su dinero y no tener miedo alguno a que figure a su nombre la casa en la que vive.