
Marcial Vázquez
Los mediocres cuando no tienen realidades se aferran al despotismo de partido. Y aunque en el PP pueden existir muchos ejemplos que ilustren de manera ejemplar este concepto, nadie como Javier Arenas para entender el resultado de mezclar la mediocridad con el despotismo. Porque no existe nadie en nuestra historia democrática, y ya van más de 35 años, que se haya presentado tantas veces a las elecciones y las haya perdido. Por eso Javier eres el eterno perdedor. Porque algo está claro: nadie sabría decir, a ciencia cierta, si Javier es mejor persona o mejor político. Y combinando estas dos variables se entiende, perfectamente, la vidorra palaciega que Javier Arenas “Imedio” se lleva pegada desde tiempos inmemoriales a costa del partido y, por extensión, de todos los impuestos de los españoles. ¿Cuánto dinero le has costado al partido, Javier? Porque yo creo, sinceramente, que sobrepasaría el 1,3 millones de euros que tu amigo Bárcenas se ha llevado en comisiones. Si en el PP existiese la decencia, y no digamos ya en ti, después de tu apoyo tan obsceno a un presunto corrupto hasta el tuétano como Luis Bárcenas, estarías ya retirado en tu casa. Bueno, en tu casa o en Roquetas, os explicaré por qué.
Y es que lo realmente sintomático de la hipocresía marianil y la estafa arenil es la vida de ocio y placer que lleva Javier Arenas, el eterno perdedor, para el cual toda política es disfrute porque si hay algo que él no asume es su responsabilidad.
Si la asumiera, hace años que no estaría ahí. Y todo viene al caso porque uno de los 3 premios sobre el turismo que Roquetas concede en su gala del turismo, que para estas galas sí hay dinero, fue a parar a Javier Arenas. Es decir, que estos premios destinados a reconocer a quien ha contribuido a la empresa turística roquetera, fueron a parar a un empresario de restauración, a un tour-operador y ¡a Javier Arenas! Una decisión directamente impuesta por el alcalde de Roquetas sin ninguna explicación de por medio.
Pero lo peor del caso no es esto, sino que cuando se realizó la gala del turismo y se entregaron los premios, mi amigo Javier no pudo ir a recogerlo por su apretada agenda de hombre importante y con responsabilidades de gobierno. ¿Qué creéis que hizo el semidiós de secano y regadío? Hacer un acto posterior para entregarle el premio al eterno perdedor. Un acto no discreto y sencillo, sino por todo lo alto en el Castillo reinventado y reconstruido de Santa Ana, en Roquetas. Con la posterior comida festiva que Gabriel le ofreció a su mentor y protector en nombre de todos los roqueteros. Javier, como sigas con este ritmo de comidas y cenas te va a subir la bilirrubina, porque como no tienes vergüenza no te puede subir.
Encima vas presumiendo de ser el ministro de Trabajo del gobierno que más empleos ha creado en nuestra historia, el de José María Aznar, y tendrás la cara de colgarte tú una medalla que no te corresponde más que como otra cosa que figurante. Porque tú si eres ministro de algo es del enredo, un enredo que te ha convertido en el cáncer del Partido Popular. Pero amigo mío la vida es larga, aunque tu tiempo político ya haya pasado hace tiempo y te mantengas con la respiración artificial del miedo que siembras y la asistencia vital de las encuestas momentáneas. No lo dudes: tarde o temprano se hará justicia, y tu miseria, traición y desprecio hacia la libertad, hacia la democracia y hacia la sociedad, no caerá en el olvido.