ANDALUCÍA.- La Consejería de Salud, a través de la Oficina de Transferencia de Tecnología del sistema sanitario público de Andalucía, ha incrementado en 2009 el número de solicitudes de patentes, pasando de 14 en 2008 a 36 el año pasado, lo que supone un aumento del 157%.
Las tecnologías y conocimientos protegidos se extienden por todo el ámbito sanitario y abarcan campos relacionados con los dispositivos y herramientas útiles en hospitales y centros de salud, como métodos de diagnóstico más sencillos y fiables para la determinación de enfermedades como la brucelosis o la tuberculosis, nuevos compuestos para el tratamiento de diabetes, nuevos métodos de obtención y cultivo de células madre, composiciones de células madre y su utilización en terapia celular o la utilización de células madre modificadas para la búsqueda de nuevos fármacos, entre otros.
Se trata, por tanto, del trabajo realizado por los profesionales sanitarios, que tiene como resultado la tramitación de una patente a nivel nacional (30 del total) o internacional (6 del total).
En la Oficina de Transferencia de Tecnología, con el objetivo de detectar algún elemento susceptible de protección intelectual e industrial, se realizan evaluaciones previas de todas las solicitudes de proyectos de investigación que concurren a la convocatoria de la Consejería de Salud para la financiación de la Investigación Biomédica y en Ciencias de la Salud (591 proyectos este año), además de los que se van estudiando a demanda.
En este sentido, las evaluaciones que se han realizado a lo largo de 2009 ascienden a más de 650, en las que se han detectado cerca de un centenar de posibles patentes, de las que finalmente se han tramitado 36.
La Oficina de Transferencia de Tecnología, ubicada en la Fundación Progreso y Salud, entidad central de apoyo y gestión a la investigación del sistema sanitario público andaluz, centra sus esfuerzos en proteger y transferir el conocimiento, las buenas ideas y los resultados de investigación entre los agentes que permiten el desarrollo de nuevos productos y servicios innovadores en Salud.
Proteger los resultados de la investigación a través de los distintos títulos jurídicos existentes (patentes, modelos de utilidad...) es un procedimiento indispensable para que el sistema sanitario publico de Andalucía obtenga retorno económico sobre las inversiones realizadas con fondos públicos que, a su vez, revierten en beneficios a la ciudadanía.
Patentar una invención supone, además, el reconocimiento para su inventor y un valor añadido al desempeño de su actividad.
Formación específica
La Oficina de Transferencia de Tecnología forma a los profesionales implicados en la investigación y en su gestión sobre los aspectos esenciales de la transferencia tecnológica, la protección de los resultados y la innovación.
En este sentido, en 2009 ha puesto en marcha un programa formativo que permanecerá activo en 2010 y que contempla tres cursos: Propiedad industrial e intelectual (con 72 asistentes), Gestión de la innovación y proyectos de I D en biomedicina (con 132 inscritos), que tendrá un marcado carácter jurídico y, por último, Creación de empresas spin-off (con medio centenar de alumnos), que versará sobre las distintas ayudas de financiación a las que pueden optar los investigadores que se decidan a crear empresas de este tipo.
Además de estas actividades, la Oficina de Transferencia de Tecnología ha puesto en marcha un equipo de trabajo multidisciplinar que, a nivel regional, se ocupa de establecer alianzas con entidades públicas o privadas para la traslación del conocimiento.
Protección del conocimiento
La protección de la propiedad industrial se puede llevar a cabo con distintos títulos jurídicos como patentes o modelos de utilidad. En ambos casos, la tecnología sujeta a la protección debe cumplir dos requisitos: que sea nueva e inventiva. Sin embargo, hay algunas diferencias entre estos dos títulos jurídicos ya que, para conceder un modelo de utilidad, es suficiente con que sea novedoso a nivel nacional, mientras que para las patentes debe serlo a nivel mundial.
La protección de una tecnología es un proceso complejo, que requiere un soporte específico y de alta cualificación como el que proporciona la Oficina de Transferencia de Tecnología del sistema sanitario público.