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La cola

Mar, 27/09/2011 - 08:48
Nacho Tornel
Otoño caliente. Menudo otoño caliente. Este domingo toca manifestar nuestra repulsa hacia quienes sacan a rastras a una familia de su casa. Las conversaciones de quienes nos miran mientras pasean a nuestro lado explican que quien no paga no merece una vivienda, que si no podían pagar no deberían haberse comprometido, que querrán no pagar y vivir del cuento. La ignorancia y la falta de dignidad son un mal endémico en nuestra sociedad taurina del que no queremos sanar. Otoño de colas. Camino de la manifestación contra los desahucios inhumanos me topo con la cola del comedor de Caritas, en pleno centro de la ciudad. La cola no tiene el color acostumbrado. La cola no es la foto esperada. La cola acoge a un anciano decentemente vestido, y quisiera no seguir mirando. Ya no quiero seguir viendo pero hay una señora sin marcas de mala vida, unos jóvenes sin rastas ni lamparones, una pareja pálida y entristecida. La cola ni siquiera es extensa. Es una media cola, sin estridencia. Nadie habla en la cola, nadie se habla. Es la cola de la cena y debe tener un significado particular. El día anterior, en Patiño repartieron gambas gratis con motivo de las fiestas. Si es que hay que saber a qué cola se apunta uno. Los tiempos estarán como estén, el caso es que repartir gambas es un signo de prepotencia evidente. En la región lo incorporó Jesulín de Ubrique hace años en Aledo, como agradecimiento a una licencia de caza que le concedieron. La gamba es el Lacoste de hoy. Patiño come gambas gratis mientras otros hacen cola para calzarse una sopa y un poco de pasta. Los colegios de Patiño no reciben el bono libro. A tomar viento los libros si comemos gambas. En Algezares pavimentan las calles con adoquín. El despilfarro, con la que está cayendo, es mayúsculo. Además, según quién resida en la calle el coste de la obra corre a cargo del particular o lo asume el ayuntamiento de Murcia. Quiero decir, según la afiliación del particular. Derroche de dinero público, precisamente ahora, para que los amigos cobren la deuda. Vivimos para pagar regalos a los amigos y clientes del partido Popular. Muy bien empleado nos está. Las fiestas de Puente Tocinos cuestan 20.000€ este año. 6.000€ se deben justificar en gastos de imprenta, entre otras cosas para editar el libro de fiestas, que según profesionales consultados no cuesta más de 3.000€. Esto sin contar que las empresas publicitadas en el libro habrán pagado por aparecer. A ver si entre manifestación y concentración saco las cuentas. La Junta vecinal de Puente Tocinos entrega 3.000€ de su presupuesto a una Cofradía para que saque al santo una vez al año. Por el contrario, la Asociación de vecinos, con mucha más dedicación al conjunto de los ciudadanos recibe menos de la mitad para sus proyectos. Esta es la región que alimentamos. La región de las colas. A pedir. A subsistir. A no ofender. Nos gobierna un cabestro, un descerebrado sin la menor idea de qué hacer. Un tipo al que han llevado en volandas a golpe de billete y que ahora está zumbado, perdido, maniatado, haciendo cola él mismo a ver de dónde le llega el maná. En menuda estamos metidos.
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