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Por qué los hombres no quieren casarse

14 de Diciembre de 2010 03:50h

Macarena Ruiz Esquinas
Macarena Ruiz Esquinas

Todo tiene un por qué, un antes y un después y nada es por casualidad y la clave está en la siguientes palabras “en búsqueda de la libertad”. En puertas de 2011 y bajo el título redundante en pleno siglo XXI, que da angustia hasta escucharlo, tenemos grandes dificultades tanto hombres como mujeres, primero de ser autosuficientes, independientes económicamente hablando y luego reflexionar en qué invierto que no me cueste cuarenta años o más de hipotecas, hipotecas de todo tipo (vivienda, transporte, segunda vivienda, segundo transporte, hijos con diferentes parejas, como media, la población suele casarse dos o tres veces o convivir). Todo al final se resume en números y los números cuesta pagarlos y si no, lo paga el banco o cajas y el banco nunca pierde, puesto que después se lleva unos interesantes intereses. Aquí tenemos una palabra mágica, intereses junto a otra palabra que es números.

La mujer de hoy no tiene ganas de casarse por una simple razón porque no encuentra con quien comprometerse, tiene que hacer entre la población de su ciudad, pueblo o aldea un sondeo, de los que cree que merece la pena y los que en la vida se fijaría, resulta que cuando hace la estadística dice, media población masculina ocupada, otra gay, otros solteros tóxicos y lo que queda, ni en pintura los quiere nadie. Pues no me caso piensan (y yo también lo pienso), qué pasa que después de encontrar tu independencia económica, pues buscas (algunas no), una estabilidad, comienzas a salir y por más que buscas, pues o no conectas con nadie o no te gustan o están ocupados. Bueno pues.. que tengo treinta años ¿qué ocurre?, quiero tener hijos y no tengo con quien y te imaginas la cara de las personas que te han gustado y te da terror pensar que con la persona f, o h, o j, tendrías algo, porque no te llenan, ¿Qué hacemos?, vámonos a la clínica a gastarnos lo que teníamos pensado para una boda y te ponen dos inyecciones o ..más y tienes un hijo o hija o mellizos, pues ¿qué pasa?, nada, el mundo debe avanzar con seres humanos, no con una población envejecida y llena de residencias asistidas, que hacen su función con todos mis respetos. Todas las personas que he conocido y han decidido este camino están solas, pero querían tener descendencia y ese sueño lo han podido hacer realidad. Sí que es verdad que algunas sustituyen las inyecciones con una alegría en una noche de lujuria y ahorran bastante (esto es picardía). Otras deciden esperar un poco más y la mayoría conectan, pero les pilla ya mayores, por eso muchas veces escuchamos: esta mujer es primeriza y a lo mejor, la primeriza tiene cuarenta años, por ejemplo.

Y los hombres les pasa también algo muy similar o no conectan, o no les gustan o no saben muy bien lo que hacer y se dejan deslumbrar por su madre, que se lo hace todo, sus amigos que suelen ser los colegas que de vez en cuando le animan a irse en plan zorrones o navegando por internet o navegando por otros lugares, luego están más solos que la una y no son felices. ¿Por qué?, porque exigen demasiado a las mujeres, buscan a la mujer maravilla y esa no existe, su residencia habitual es un cómic y tampoco Superman existe, viven en nuestra imaginación. Quieren que sea autosuficiente y ocupe un buen puesto de trabajo, pero no mejor que el de ellos, que en casa ocupe su lugar, que no envejezca, que esté como las top models que ve en internet en el baño o de madrugada, que sea abierta, accesible y que no sea celosa cuando la compare con mujeres más jóvenes, más guapas y mejores que ella y más si le pone los cuernos con ellas, que sea tolerante y solidaria, pero que ella nunca lo haga ( hay que mantener las compostura y a nosotras la almejas no nos tiene por qué picar pero a ellos el colgante sí). Aquí tenemos otras palabras, colgante, picar y almeja.

En realidad es la igualdad la que todavía no existe y se está luchando por ella, para que una mujer sea igual de valorada que un hombre y tenga los mismos derechos y oportunidades para lograr sus sueños. Para esto, quedan de media bastantes generaciones y otra educación, pero a nivel mundial y por supuesto que mentes maliciosas masculinas y femeninas, se vayan al otro mundo para dejarnos vivir en paz. Otras mágicas palabras, sueños, igualdad y paz.

¿Qué hacemos?, hacernos un blog y contar nuestras alegrías y nuestras penas, apuntarnos a una red social, salir más. He encontrado la solución vamos a unir todas las palabras mágicas a ver lo que sale, en esta sopa de letras, eran: intereses y números, colgante, picar, almeja, sueños, igualdad y paz. Podemos decir de esta manera: todo en la vida son intereses que al fin y al cabo se resumen en números, podemos picar de un lado y de otro para conocer la almeja o el colgante de nuestros sueños, así estar en igualdad de condiciones y sentirnos en paz con nosotros/as mismos/as

¿Y por qué los hombres no quieren casarse y las mujeres prefieren convivir?, porque hay demanda de colgantes y almejas en abundancia y no dan a basto con todas. El mercado actual tiene guasa….

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