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Productividad laboral y conciliación familiar

16 de Febrero de 2010 10:11h

Valentin Escobar. Escobar & Navarrete Abogados
Valentin Escobar. Escobar & Navarrete Abogados

Realmente, parece que cada vez nos organizamos peor en este país. En las últimas semanas, han sido muchos los medios de comunicación que se han hecho eco de sendos informes elaborados por el IESE y Adecco, por un lado, y nada menos que la Comisión Europea, por otro. La conclusión de esos informes en la misma. España se encuentra a la cola de Europa en productividad laboral.
Si uno revisa las conclusiones esenciales de esos informes, realiza verdaderos descubrimientos: Resulta que en España trabajamos mucho, siempre que por mucho entendamos muchas horas. Mientras en Estados Unidos se trabaja una media de 1.785 horas al año, y en Japón 1.784 horas, en España las horas trabajadas totales son 1.775. Es decir, que trabajamos prácticamente las mismas horas al año que las primeras economías mundiales y sin embargo, producimos muy poco. Casi un 25 por ciento menos que un estadounidense, y aún menos que un trabajador japonés medio, que produce casi el doble que un español cada hora que trabaja.
¿Si pudiera usted elegir entre dos trabajos con el mismo sueldo, cual elegiría? En España la respuesta de la mayoría sería sin duda “aquel que requiera menos esfuerzo y responsabilidad”; y sin embargo, resulta que en Japón la elección sería mayoritariamente la contraria, puesto que la cultura nipona cultiva otros valores como la responsabilidad personal, el respeto al jefe, la identificación del empleado con la empresa, y sobre todo porque un japonés siempre pensará que aunque inicialmente su puesto tenga idéntica retribución que el otro que se le ofrece, en realidad finalmente su buen trabajo, su mayor productividad y la importancia de su labor será reconocida y premiada.
Dentro de Europa, España se está convirtiendo en el paradigma de la baja productividad. Mientras los españoles “presumimos” de tener las jornadas laborales más largas de la UE, somos casi el país menos productivo de la eurozona. Por el contrario, holandeses, belgas y alemanes nos dan una lección importante, pues son los tres paises que menos horas trabajan al año, y sin embargo los tres están dentro del grupo de los cuatro países de la unión que más producen. Es decir, que somos los que más horas pasamos en el trabajo, pero no se puede decir que seamos los más eficaces.
Si se navega un poco por la red, se encuentran multitud de noticias idénticas a las comentadas, pero fechadas en los cinco o siete años anteriores, por lo que la conclusión evidente es que la baja productividad y las jornadas laborales excesivamente prolongadas son males endémicos de nuestra economía desde hace tiempo.
¿Y donde queda la conciliación familiar? En un momento de crisis como el presente, resulta más difícil que nunca tratar de conciliar eficazmente el trabajo con la vida familiar. Las empresas necesitan cada céntimo que puedan producir, por lo que no van a aceptar ningún cambio que afecte negativamente a su rendimiento.
Según Adecco, los trabajadores españoles dedican a navegar por internet, revisar su correo, fumar y tomar café, una media del ¡15 por ciento de su jornada laboral! Eso, en una jornada habitual de 40 horas semanales son nada menos que 6 horas destinadas a no trabajar. Me atrevo a afirmar que esos estudios se han quedado cortos en algunos ámbitos del tejido productivo, y ello sin entrar ahora en el gran tema pendiente de nuestra economía, y que obviamente es el exceso de administraciones públicas que duplican o triplican de forma habitual tareas, y cada vez más intervienen y dificultan la producción eficaz de bienes y servicios. En general, creo que todos los empresarios del país firmarían que ese 15 por ciento de tiempo perdido fuese real, como también pienso que todos estaríamos encantados de que ese mismo 15 por ciento fuese cierto en nuestras administraciones.
Culturalmente, también tenemos mucho camino por andar. A nadie se le ocurriría llamar a su médico, a su Alcalde o simplemente al taller y pedir cita para ese mismo día, ¿verdad? Y desde luego, si tratamos de imponer la hora de la cita, a nuestro interlocutor probablemente le de un ataque de risa. Yo tengo menos suerte; soy abogado -léase autónomo- por lo que de vez en cuando un nuevo cliente llama y pide cita... pero con frecuencia insiste en que la cita ha de ser a partir de las 8 de la tarde, y cuando se le pregunta por qué tan tarde, el cliente replica, “porque es cuando acabo de trabajar”. ¡Yo también termino de trabajar a esa hora! O al menos lo intento. El otro día mi conexión a internet dejó de funcionar, y cuando llamé al servicio técnico, me enviaron a un señor amable y eficaz que vino a mi casa a repararla esa misma noche -nada menos que a las diez de la noche de un viernes- y, según me contó, en su caso una jornada laboral de 12 horas era habitual... ¿que vida familiar puede conciliar ese señor?
La crisis nos exige ser más competitivos. Debemos producir más y mejor para poder progresar. Y sólo cuando aprendamos a ser más productivos y dejemos de justificarnos con jornadas laborales exageradamente largas, tediosas y poco eficientes, podrá llegar de verdad la conciliación familiar y laboral.

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