
Luis Díaz de Quijano
Cumplir veinticinco años es un hecho muy relevante en cualquier actividad humana. Representa el inicio de la madurez de una persona, lo bautizamos como bodas de plata cuando se refiere a un matrimonio o representa la celebración de la consolidación de cualquier otra actividad.
El pasado Día de Andalucía, la Central Térmica Litoral de Carboneras alcanzó esa mayoría de edad. Efectivamente, el 28 de febrero de 1985, el grupo – I de la Central inició su andadura comercial con una potencia de 550 MW. Doce años después, concretamente el 24 de agosto de 1997, arrancaba el grupo – II, con otros 550 MW.
Esta Central, propiedad de ENDESA, es un modelo de gestión y de eficiencia. Su excelente comportamiento en estos primeros 25 años de vida, han sido fruto de una incesante apuesta por la investigación, el desarrollo, la innovación y la mejora continua, que han quedado plasmados en una evolución dinámica, que la ha permitido permanecer en la cima tecnológica de la generación eléctrica con un cuidadoso respeto medioambiental.
Claros ejemplos de ello son: Los sucesivos incrementos de potencia al aumentar su eficiencia energética.
Reducir su emisión de gases de efecto invernadero, como consecuencia de lo anterior. La reducción de SO2 de los humos, de hasta en un 95 % en su grupo – I (este beneficio medioambiental consigue, además, poner en valor esos residuos transformándolos en yeso de calidad industrial).
Más aún: La instalación del nuevo cenicero seco, la reducción de emisiones de NOx con sus nuevos quemadores, la investigación sobre la absorción de CO2 mediante algas, el desarrollo de tecnologías solares y fotovoltaicas y un largo etc. son el reflejo de una enorme cantidad de inversiones realizadas, que se miden en cientos de millones de euros.
La Central tiene una importancia capital para el sistema eléctrico español. Baste decir, que con la cantidad de energía eléctrica producida por la Central de Carboneras hasta la fecha, se podría haber abastecido la demanda de toda España por un periodo de seis meses. Además, sin su funcionamiento, hubiese sido muy difícil garantizar el suministro eléctrico reclamado por todos los españoles.
Por ello y por otras tantas cosas, consecuencia del buen hacer diario de los cientos de personas que trabajan allí. Te deseo, Central de Carboneras: ¡Qué cumplas muchos más!
Luis Díaz de Quijano González
Jefe de la Dependencia de Industria y Energía de Almería